Butano vs gas natural vs bombona: cuál sale más barato
Comparado por lo que realmente importa: el coste de la energía útil, no del envase.
Comparar el precio de una bombona con el de una factura de gas natural directamente no sirve de mucho: son formatos distintos, con cantidades de energía distintas dentro. La comparación justa es el coste por kWh de energía útil, y ahí es donde de verdad se ve cuál sale más barato. Las cifras de precios cambian con frecuencia, así que aquí van marcadas como orientativas: lo importante es el método de comparación, que no caduca.
Por qué no basta con mirar el precio de la bombona
Una bombona de butano y una factura de gas natural no se parecen en nada a simple vista: una es un pago único por una cantidad fija de gas, la otra un recibo periódico por lo que hayas consumido. Comparar "15 € la bombona" contra "40 € la factura del mes" no dice nada útil, porque no sabes cuánta energía hay detrás de cada cifra. Por eso el único punto de comparación justo es reducirlo todo a la misma unidad: el precio por kWh de energía realmente aprovechable.
Los tres protagonistas: butano, propano y gas natural
El butano es el gas licuado (GLP) que viene en la bombona naranja clásica, habitual en cocinas y calentadores donde no llega la red de gas. El propano es su primo químico: aguanta mejor el frío sin licuarse mal, por lo que es más habitual en exteriores, zonas rurales o instalaciones con depósito. El gas natural es el que llega por tubería desde la red de distribución, sin bombonas de por medio, y es el que se factura en m³ convertidos a kWh.
Cuánta energía da cada uno
Una bombona de butano de 12,5 kg (la más común en los hogares) contiene, de forma orientativa, en torno a 170 kWh de energía. El propano tiene una densidad energética algo mayor por kilo, así que a igualdad de peso rinde algo más. El gas natural no viene en unidades fijas: se mide y se paga por lo que realmente consumes, convertido de m³ a kWh con el factor de conversión de tu factura (lo explicamos en la calculadora de gas: de m³ a kWh).
Precio orientativo por kWh de cada opción
Como referencia orientativa (los precios exactos varían con frecuencia y conviene comprobarlos actualizados): el butano embotellado suele salir en torno a 0,09-0,12 €/kWh, calculado a partir del precio de la bombona regulada y su contenido energético. El gas natural, según tarifa y comercializadora, suele moverse en un rango más bajo, en torno a 0,05-0,08 €/kWh de término variable. El propano se mueve en un rango parecido o algo superior al butano, dependiendo del formato (bombona o depósito). La diferencia entre butano y gas natural no es pequeña: por eso, para un consumo alto y continuo, el gas natural suele salir claramente más económico.
Por qué el butano tiene precio regulado y el gas natural no
La bombona de butano de 12,5 kg tiene un precio máximo fijado por el Gobierno, que se revisa periódicamente. El gas natural, en cambio, se compra en un mercado con varias comercializadoras compitiendo entre sí, cada una con sus propias tarifas, así que ahí sí tiene sentido comparar ofertas antes de contratar.
Cuándo conviene cada uno
Si tu vivienda tiene acceso a la red de gas natural y tu consumo es relevante (calefacción central, agua caliente, cocina), el gas natural suele ser la opción más económica y cómoda, al no depender de cambiar bombonas. Si no tienes acceso a la red (habitual en muchas zonas rurales o edificios antiguos sin instalación), la comparación real es entre butano y propano: el butano para consumos moderados en interior, el propano cuando el consumo es mayor o la instalación está en el exterior. Para un uso muy puntual (solo cocina, por ejemplo), la diferencia entre unas opciones y otras pesa menos que la comodidad de cada una.
Otros factores que no son solo el precio
El precio por kWh no lo es todo. El gas natural no requiere almacenamiento ni cambiar bombonas, pero sí una instalación fija y, si no la tienes, un coste de conexión a la red. El butano y el propano no dependen de ninguna infraestructura de red, lo que los hace la única opción viable en muchas zonas rurales o viviendas de uso ocasional, pero exigen espacio de almacenamiento y el riesgo de quedarte sin gas si se te olvida cambiar la bombona a tiempo. Además, el mantenimiento y la revisión periódica de la instalación (obligatoria en ambos casos por seguridad) tiene un coste que conviene tener en cuenta al hacer la comparación completa, no solo el precio del combustible.
Cómo comparar tu caso concreto
La forma más fiable no es fiarte de precios genéricos de internet (que cambian con frecuencia), sino calcular tu propio consumo anual en kWh y multiplicarlo por el precio actualizado de cada opción, contador en mano. Si ya tienes gas natural y quieres entender cada partida de tu factura antes de comparar, en nuestra guía para entender la factura del gas lo explicamos concepto a concepto.
Preguntas frecuentes
¿Qué sale más barato, el butano o el gas natural?
Por kWh de energía útil, el gas natural suele salir más barato que el butano embotellado, sobre todo para un consumo elevado y continuo (calefacción central, por ejemplo). El butano tiene sentido sobre todo donde no llega la red de gas natural, no como alternativa de ahorro si ya tienes acceso a ella.
¿Cuántos kWh tiene una bombona de butano?
Una bombona de butano de 12,5 kg contiene, de forma orientativa, en torno a 170 kWh de energía. Es una cifra aproximada: la energía real depende de la pureza del gas, pero sirve como referencia para comparar.
¿Qué diferencia hay entre butano y propano?
Química y de uso: el propano aguanta temperaturas mucho más bajas sin licuarse mal, por lo que es la opción habitual en exteriores o climas fríos, mientras que el butano es el más común en interiores. El propano suele contener algo más de energía por kilo, aunque su bombona también es algo más cara.
¿Por qué el precio de la bombona de butano está regulado y el del gas natural no?
Porque la bombona de butano de 12,5 kg (la más habitual en los hogares) tiene un precio máximo fijado por el Gobierno, revisado periódicamente, mientras que el gas natural se compra en un mercado con distintas comercializadoras y tarifas, cada una con su propio precio.
¿Compensa pasarse de butano a gas natural?
Si tu vivienda ya tiene acceso a la red de gas natural (o es viable conectarla) y tu consumo es relevante (calefacción, agua caliente central), normalmente sí, tanto en precio por kWh como en comodidad, al no depender de cambiar bombonas. Si tu consumo es muy bajo (solo cocina, por ejemplo), la diferencia se nota menos.
¿Y si no tengo acceso a la red de gas natural?
Entonces la comparación real es entre butano, propano y otras alternativas como la electricidad o el gasóleo, no con el gas natural, que simplemente no está disponible en tu zona. En ese caso, el propano suele ser mejor opción que el butano para consumos altos o continuos.