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Cómo entender la factura del gas (y por qué viene en m³)

El contador mide una cosa y la factura cobra otra: aquí está el porqué.

La factura del gas tiene una particularidad que despista a mucha gente: el contador marca metros cúbicos (m³), pero lo que pagas está en kWh. No es ningún truco: es que lo que compras de verdad es energía, y el volumen de gas es solo la forma en la que se mide en el contador. Entender esta conversión, y el resto de partidas que componen la factura, es la única forma de saber si el precio que pagas es razonable o no. Vamos a ver, concepto a concepto, qué hay detrás de cada partida.

Por qué viene en m³ pero se paga en kWh

El contador de gas mide el volumen que ha pasado por él, en m³, porque es lo que físicamente puede medir un contador de este tipo. Pero el gas natural no siempre tiene exactamente la misma capacidad energética por metro cúbico: depende de su composición y procedencia. Por eso, la factura convierte esos m³ a kWh (la unidad de energía real) usando un factor de conversión específico de tu zona y periodo.

El factor de conversión: qué es y por qué varía

Este factor se basa en el Poder Calorífico Superior (PCS) del gas, que calcula Enagás (el gestor técnico del sistema gasista) y que varía ligeramente por zona de distribución y por mes. Como referencia orientativa, suele moverse entre 10,5 y 12 kWh/m³ en España, con 11,7 kWh/m³ como valor habitual, pero el dato exacto de cada factura es el que aparece impreso en ella misma: es el único que deberías usar para una conversión precisa. Puedes hacer el cálculo con el factor de tu propia factura en la calculadora de gas: de m³ a kWh.

Término fijo: lo que pagas por tener acceso a la red

Es la parte que pagas por estar conectado a la red de distribución de gas, la uses mucho, poco o nada ese periodo. Se cobra por días, aunque en la factura puede aparecer expresado en €/día o ya convertido en un importe mensual. Es equivalente, en lógica, al término de potencia de la factura eléctrica.

Término variable: lo que pagas por lo que consumes

Es el resultado de multiplicar los kWh consumidos (ya convertidos desde los m³ del contador) por el precio del kWh de tu tarifa. Es la partida que más varía de una factura a otra, porque depende directamente de cuánto has usado la calefacción, el agua caliente o la cocina de gas.

Peajes: el coste regulado de la red

Además del término fijo y variable de tu comercializadora, la factura incluye peajes de acceso a la red, fijados por la normativa y no por cada compañía. Cubren el mantenimiento de la infraestructura de transporte y distribución del gas, y son los mismos para cualquier comercializadora con el mismo perfil de consumo.

Impuestos: Hidrocarburos e IVA

Sobre el consumo de gas se aplica el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos, un importe por cada kWh consumido (del orden de un céntimo por kWh, orientativo y sujeto a la normativa vigente, así que conviene contrastarlo con tu factura si ha pasado tiempo). Encima de todo lo anterior se aplica el IVA general, actualmente del 21%, sobre el total de la factura: término fijo, variable, peajes e impuesto especial incluidos.

Peajes por tramos de consumo

A diferencia de la luz, en el gas los peajes no son iguales para todo el mundo: se agrupan en tramos según tu consumo anual estimado (los hogares que consumen poco, como los que solo usan el gas para cocinar, pagan un peaje distinto a los que además calientan agua y tienen calefacción central de gas). Cuanto mayor es el tramo de consumo, más bajo suele ser el precio del peaje por kWh, aunque el importe total, claro, sea mayor por consumir más.

Lectura real o estimada, igual que en la luz

Igual que ocurre con la electricidad, la distribuidora de gas puede facturarte con una lectura real del contador o, si no ha podido tomarla a tiempo, con una estimación basada en tu consumo habitual. La diferencia se regulariza en la siguiente factura con lectura real: si pagaste de más, se descuenta; si pagaste de menos, se suma. Si ves varias facturas seguidas marcadas como estimadas, merece la pena facilitar tú mismo la lectura a tu comercializadora, cuando el contador lo permita, para evitar sorpresas de regularización acumuladas en un único recibo.

Alquiler del contador, si no es tuyo

Si el contador de gas no es de tu propiedad, pagas un pequeño alquiler regulado, en una partida independiente del término fijo. El concepto es idéntico al del alquiler de contador de la luz, que explicamos con más detalle en la guía para leer la factura de la luz.

Cómo comprobar que no pagas de más

Con estos conceptos claros, revisar tu factura es más sencillo: verás si el precio del término variable de tu tarifa es competitivo, si el término fijo es razonable para tu zona, y si el factor de conversión aplicado coincide con el que Enagás publica para tu periodo. Si llevas tiempo sin comparar, hazlo con tu consumo real (no con una media genérica) en el comparador de tarifas de luz y gas.

Preguntas frecuentes

¿Por qué mi factura de gas viene en m³ y se cobra en kWh?

El contador mide el volumen de gas que pasa por él, en m³, pero lo que realmente compras es energía. Para pasar de uno a otro se usa el factor de conversión (poder calorífico del gas), que multiplicado por los m³ consumidos da los kWh que se facturan.

¿Qué es el término fijo del gas?

Es lo que pagas por tener acceso a la red de distribución de gas, independientemente de cuánto consumas. Se cobra todos los días del periodo de facturación, igual que el término de potencia en la luz.

¿Qué es el término variable?

Es lo que pagas por la energía que realmente has consumido: los kWh de gas (ya convertidos desde los m³ del contador) multiplicados por el precio del kWh de tu tarifa.

¿Qué impuestos tiene la factura del gas?

El Impuesto Especial sobre Hidrocarburos, que se aplica por kWh consumido (un céntimo aproximadamente, orientativo y sujeto a la normativa vigente), y el IVA general del 21%, que se aplica sobre el total (término fijo, variable, peajes e impuesto especial incluidos).

¿Por qué cambia el factor de conversión de una factura a otra?

Porque depende del poder calorífico real del gas que ha circulado por tu zona en ese periodo, un dato que calcula Enagás (el gestor técnico del sistema) y que varía ligeramente según la procedencia del gas y la época del año. No es un error ni una manipulación: es una cifra técnica real.

¿Se paga alquiler de contador en el gas, como en la luz?

Sí, si el contador no es de tu propiedad, pagas un alquiler regulado, similar en concepto al de la luz. Aparece como una partida propia en la factura, independiente del término fijo.