Cómo leer tu factura de la luz sin perderte
Cada concepto explicado en lenguaje llano, sin letra pequeña, para que entiendas la factura de la luz de una vez.
Según el Panel de Hogares de la CNMC, una parte muy grande de los consumidores españoles reconoce no entender bien su factura de la luz. No es de extrañar: entre CUPS, términos, periodos e impuestos, parece escrita para que no la entiendas. La buena noticia es que, una vez que sabes qué es cada concepto, entender la factura de la luz es bastante más sencillo de lo que parece. Vamos a verlo parte por parte.
Quién te cobra qué: comercializadora y distribuidora
En tu factura intervienen dos empresas distintas, y confundirlas es el primer motivo de líos. La comercializadora es la empresa con la que has firmado el contrato: es la que te envía la factura, la que cobra, y la que puedes cambiar libremente cuando quieras. La distribuidora es la dueña de los cables, transformadores y el contador que hay hasta tu casa: se encarga de que la electricidad llegue físicamente, de las averías y de las lecturas del contador, y no puedes elegirla, porque te viene asignada según la zona donde vivas.
En la práctica: si tienes dudas sobre tu factura o quieres cambiar de tarifa, hablas con tu comercializadora. Si se ha ido la luz en tu calle o el contador falla, el aviso va a tu distribuidora (aunque muchas comercializadoras hacen de intermediarias para que no tengas que averiguar cuál es).
El CUPS: el identificador de tu punto de suministro
El CUPS (Código Universal del Punto de Suministro) es un código que identifica de forma única tu instalación eléctrica, algo así como la matrícula de tu vivienda dentro de la red. Siempre empieza por "ES" seguido de una veintena de dígitos y letras, y aparece en la parte superior de tu factura. Lo importante: el CUPS no cambia nunca, aunque cambies de comercializadora o de tarifa, así que es el dato que te van a pedir siempre para dar de alta un contrato nuevo, hacer una reclamación o portar tu suministro a otra compañía.
Término de potencia y término de energía: el símil del grifo
Estos dos términos son el corazón de la factura, y la forma más fácil de entenderlos es pensar en un grifo. La potencia contratada es el ancho del grifo: cuánta agua puede salir de golpe si lo abres del todo. La energía es el agua que realmente ha salido, la que has gastado de verdad. Puedes tener un grifo muy ancho (mucha potencia) y abrirlo poco (gastar poca energía), o al revés: son dos cosas independientes, y la factura te cobra por las dos por separado.
El término de potencia se calcula multiplicando los kW que tienes contratados por un precio en €/kW al día, y por los días que cubre la factura. Es un coste fijo: lo pagas exista o no consumo ese periodo, como la cuota de una línea de teléfono. Si no sabes qué potencia te conviene, puedes calcularla con nuestra calculadora de potencia contratada.
El término de energía es lo que pagas por los kWh que has consumido, multiplicados por el precio de tu tarifa. Aquí influye directamente cuánto usas cada electrodoméstico: para ver el desglose aparato a aparato, prueba nuestra calculadora de consumo eléctrico. Y si prefieres ver ambos términos juntos, con impuestos y alquiler de contador incluidos, tienes el desglose completo en la calculadora de factura de la luz.
Los periodos P1, P2 y P3: cuándo la luz es cara y cuándo es barata
Si tu tarifa tiene discriminación horaria (la tarifa 2.0TD, la más habitual), tanto la potencia como la energía se dividen en tres periodos horarios. P1 (punta) es el tramo más caro, de 10h a 14h y de 18h a 22h en días laborables. P2 (llano) tiene un precio intermedio, de 8h a 10h, de 14h a 18h y de 22h a 24h. Y P3 (valle) es el más barato: de 0h a 8h en laborables, y las 24 horas de sábados, domingos y festivos. La diferencia de precio entre punta y valle puede ser de 3 a 4 veces, así que mover consumo (lavadora, lavavajillas, la carga del coche eléctrico) hacia el valle tiene un impacto real. Puedes comprobar si te compensa con nuestra calculadora de discriminación horaria.
Peajes, cargos e impuestos: la parte que no elige tu comercializadora
Una parte de lo que pagas en potencia y energía son peajes y cargos regulados: el coste de usar la red de transporte y distribución y de sostener el sistema eléctrico en su conjunto. Son iguales para todos los consumidores con la misma tarifa de acceso, la contrates con la comercializadora que la contrates, y los fija la normativa del sector eléctrico, no cada empresa por su cuenta.
Encima de eso se suman dos impuestos. El Impuesto Especial sobre la Electricidad tiene un tipo general del 5,11269632%, que se aplica sobre la suma de potencia y energía. Y el IVA, del 21% con carácter general, se aplica sobre todo lo anterior, impuesto eléctrico incluido. Ambos tipos son los vigentes en el momento de escribir esto: han tenido rebajas temporales en los últimos años por distintas crisis energéticas, así que conviene contrastarlos con tu factura si ha pasado tiempo.
El alquiler del contador
Si el contador de tu casa no es de tu propiedad (lo habitual), pagas un pequeño alquiler mensual a la distribuidora, normalmente entre 0,80 y 1 € al mes. No es un impuesto ni depende de tu consumo: es un precio regulado, igual para cualquier comercializadora, que solo varía según el tipo de contador que tengas.
Lectura real o estimada: qué significa cada una
Con los contadores digitales que hay hoy en la mayoría de los hogares, la distribuidora puede leer tu consumo real cada mes de forma remota, sin que nadie tenga que venir a tu casa. Aun así, a veces la lectura no llega a tiempo (por un fallo de comunicación, por ejemplo) y la factura se calcula con una estimación basada en tu consumo habitual. Es legal, pero la ley obliga a regularizarlo en cuanto llega la siguiente lectura real: si pagaste de más, se te descuenta; si pagaste de menos, se te suma. Si ves varias facturas seguidas marcadas como "estimada", merece la pena avisar a tu comercializadora para que revise la lectura.
Mercado regulado (PVPC) o mercado libre: qué contrato tienes
En España conviven dos tipos de contrato eléctrico. El PVPC (Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor) es una tarifa regulada cuyo precio de la energía varía cada hora según el mercado mayorista, y solo la pueden ofrecer las comercializadoras de referencia. El mercado libre es el resto: cientos de ofertas distintas, con precios fijos o indexados, que cada comercializadora fija libremente. Ninguno de los dos es "mejor" por definición: depende de tu consumo y de si prefieres un precio estable o aprovechar las horas más baratas del mercado. Si quieres comparar ofertas concretas con tu consumo real, tienes el comparador de tarifas de luz y gas.
Si tienes placas solares: la compensación de excedentes
Si tienes autoconsumo con placas solares, en tu factura aparecerá además una línea de compensación de excedentes: un descuento por la energía que has producido y no has consumido en el momento, y que se ha exportado a la red. No es un ingreso en dinero, es un descuento sobre el término de energía, y tiene un límite: nunca puede superar el importe de ese término en el periodo facturado.
Cómo saber si estás pagando de más
Con todos estos conceptos claros, revisar tu propia factura es mucho más fácil. Como primer paso, compara el peso de la potencia frente a la energía: si el término de potencia es una parte muy grande del total y casi nunca usas toda la potencia contratada, probablemente puedas bajarla un escalón. Si tienes discriminación horaria y casi todo tu consumo cae en horario punta o llano, revisa si te compensaría más una tarifa plana. Y si llevas tiempo sin comparar precios, hazlo con tu consumo real, no con una media genérica: unos pocos euros de diferencia por kWh, multiplicados por todo un año, suelen ser más de lo que parece a primera vista.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el CUPS de la luz?
El Código Universal del Punto de Suministro (CUPS) es el identificador único de tu instalación eléctrica: empieza por "ES" seguido de una veintena de dígitos y letras. No cambia aunque cambies de comercializadora o de tarifa, así que lo necesitas para dar de alta un contrato, hacer una reclamación o cambiar de compañía.
¿Qué significan P1, P2 y P3 en la factura de la luz?
Son los periodos horarios de la tarifa 2.0TD: P1 (punta) es el tramo más caro, P2 (llano) un precio intermedio, y P3 (valle) el más barato, de madrugada y todo el fin de semana y festivos. Aparecen tanto en el término de potencia como en el de energía si tienes discriminación horaria.
¿Qué es el término de potencia?
Es lo que pagas por tener disponibles los kW que has contratado, independientemente de cuánto consumas. Se calcula multiplicando la potencia contratada por un precio en €/kW al día y por los días de la factura.
¿Por qué pago potencia si no la he consumido?
Porque el término de potencia no retribuye la energía consumida, sino tener esa capacidad disponible en todo momento, la uses o no. Es como pagar la cuota de una línea telefónica: la pagas exista o no una llamada ese mes.
¿Qué es el alquiler del contador?
Es un importe fijo mensual, regulado y de pocos céntimos, que pagas a la distribuidora si el contador no es de tu propiedad. No es un impuesto ni depende de tu consumo ni de tu tarifa: es el mismo para cualquier comercializadora con el mismo tipo de contador.
¿Qué diferencia hay entre comercializadora y distribuidora?
La comercializadora es la empresa con la que firmas el contrato, la que te factura y a la que puedes cambiar libremente. La distribuidora es la dueña de los cables y el contador de tu zona, se encarga de las averías, y no puedes elegirla: te viene asignada según dónde vivas.