Cuánto gasta el horno eléctrico por hora
Mucha potencia, muy pocas horas: por eso asusta más de lo que cuesta.
El horno tiene una de las potencias más altas de la casa, 2000 W, y aun así es de los aparatos más baratos que tienes. La razón está en las dos partes de la ecuación: mucha potencia, sí, pero muy pocas horas. Y encima esos 2000 W no se mantienen durante toda la cocción: la resistencia va a tope mientras sube de temperatura y luego el termostato la enciende y la apaga para sostener los grados, así que la media de una hora real se queda en torno a 1250 W, unos 1,25 kWh.
Coste estimado al mes
2,27 €
Unas 10 horas de horno al mes, precalentamiento incluido.
- Una hora de horno
- 0,23 €
- Energía por hora
- 1,25 kWh
- Al mes en energía
- 13 kWh
- Al año
- 27 €
Calculado con el kWh a 18,13 céntimos, que es el término de energía ya con el impuesto eléctrico y el IVA, no el precio desnudo que aparece en la factura.
14,25 céntimos/kWh: precio medio del PVPC (término de energía 2.0TD, media aritmética horaria) de octubre de 2025 a septiembre de 2026, según Red Eléctrica (ESIOS), sin impuestos. En mercado libre el precio es el de tu contrato, así que cámbialo por el tuyo.
Precalentar: cuándo hace falta y cuándo es tirar dinero
Precalentar significa tener el horno funcionando a plena potencia diez o quince minutos calentando aire vacío. En repostería y panadería está justificado: las masas necesitan el golpe de calor inicial para levantar, y meterlas en un horno frío arruina el resultado. Pero para un pollo asado, unas verduras, una lasaña o un gratinado, meter la bandeja mientras el horno sube da un resultado prácticamente idéntico y te ahorra ese cuarto de hora de arranque, que es justo el tramo en el que más consume.
La puerta, el aire y el calor residual
No abras la puerta. Cada apertura suelta de golpe buena parte del aire caliente, y el termostato tiene que volver a inyectar energía para recuperar la temperatura. Para eso están la luz interior y el cristal: para mirar sin pagar.
Usa el aire (convección) cuando puedas. Parece que añadir un ventilador debe consumir más, y es al revés: al repartir el calor de forma uniforme, permite bajar la temperatura unos 20 ºC respecto a la receta con calor tradicional y acorta el tiempo de cocción. El ventilador gasta calderilla al lado de lo que ahorra la resistencia.
Apágalo antes de tiempo. Un horno cerrado y caliente es una caja con mucha inercia. En cocciones largas, apagar cinco o diez minutos antes del final y dejar que termine con el calor acumulado funciona perfectamente y es gratis.
Aprovecha el horno caliente. Si ya lo has encendido, mete dos bandejas en lugar de una, o encadena la cena de mañana con la de hoy. El coste grande es poner el horno a temperatura; una vez ahí, cocinar más cosas cuesta muy poco de más.
Cuándo NO encender el horno
Aquí está la decisión que de verdad ahorra en este aparato. Un horno tiene que calentar un volumen de aire considerable y sus propias paredes aunque solo vayas a meter dos croquetas. Para raciones pequeñas, el microondas o una freidora de aire hacen el mismo trabajo calentando muchísimo menos espacio, y salen claramente más baratos. El horno gana cuando lo llenas: cuanta más comida por encendido, mejor sale la cuenta. Para lo demás, recalentar en el horno una porción es de las formas más caras de comer caliente.
Ponlo en perspectiva
Con unos 27 € al año, el horno es el ejemplo perfecto de que la potencia nominal engaña: tiene más vatios que el aire acondicionado y cuesta una fracción, simplemente porque se usa diez horas al mes en vez de ciento ochenta. Si quieres ver esa comparación con tus propios números, usa la calculadora de consumo eléctrico, y para cocinar completa la foto con la placa de inducción o vitrocerámica y con el ranking de electrodomésticos.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto gasta el horno por hora?
Una hora de horno, incluyendo el precalentamiento, consume alrededor de 1,25 kWh: unos 0,23 €. No son los 2000 W de la placa durante sesenta minutos, porque la resistencia solo trabaja a tope mientras sube de temperatura; después el termostato la enciende y la apaga para sostener los grados.
¿Cuánto cuesta el horno al mes?
Usándolo unas 10 veces al mes, una hora cada vez, salen unos 13 kWh y en torno a 2,27 € mensuales. Es de los aparatos más baratos de la casa pese a tener una de las potencias más altas, justo porque se usa muy poco tiempo.
¿Hay que precalentar siempre el horno?
No. En repostería y en panadería sí, porque la masa necesita el golpe de calor inicial para subir bien. Pero para un asado, unas verduras o un gratinado, meter la bandeja mientras el horno sube da prácticamente el mismo resultado y te ahorras esos diez o quince minutos de calentar aire vacío.
¿Cuánto calor se pierde al abrir la puerta?
Bastante: cada vez que abres, se escapa buena parte del aire caliente de golpe y el termostato tiene que volver a meter energía para recuperar la temperatura. Por eso los hornos traen luz interior y cristal, para mirar sin abrir. Es el gesto que más encarece un asado largo sin que nadie lo note.
¿El aire o convección gasta más o menos?
Menos, aunque parezca lo contrario por llevar un ventilador. Al mover el aire, el calor llega de forma uniforme y más rápido, lo que permite bajar la temperatura unos 20 ºC respecto a la receta con calor tradicional y acortar el tiempo. El ventilador consume una miseria comparado con lo que ahorra la resistencia.
¿Compensa apagar el horno antes de terminar?
Sí, en cocciones largas. Un horno cerrado y caliente conserva mucho calor, así que apagarlo cinco o diez minutos antes del final y dejar que la comida termine con el calor residual funciona bien y sale gratis. En cocciones cortas apenas se nota, porque el horno no ha acumulado tanta inercia.
¿Es más barato el microondas o la freidora de aire?
Para raciones pequeñas, casi siempre sí, y por goleada. Un horno tiene que calentar un volumen grande de aire y sus paredes aunque solo metas dos croquetas; un microondas actúa directamente sobre la comida y una freidora de aire calienta un espacio mucho menor. El horno gana cuando llenas las bandejas.