Cuánto gasta la vitrocerámica o la placa de inducción
Dos formas de hacer lo mismo con un tercio de diferencia en la factura.
Una placa dice 2.000 W o más por zona, pero nadie cocina así: se sube a tope tres minutos para que rompa a hervir y luego se baja a fuego medio durante el resto. Esa hora de cocina real, con sus altos y sus bajos, promedia en torno a 1100 W en una placa de inducción, es decir, unos 1,1 kWh y alrededor de 0,20 € por hora de fogones.
Coste estimado al mes
5,98 €
Placa de inducción, alrededor de una hora de cocina real al día.
- Por hora de cocina
- 0,20 €
- Lo mismo en vitrocerámica
- 8,08 €/mes
- Al mes en energía
- 33 kWh
- Al año
- 72 €
Calculado con el kWh a 18,13 céntimos, que es el término de energía ya con el impuesto eléctrico y el IVA, no el precio desnudo que aparece en la factura.
14,25 céntimos/kWh: precio medio del PVPC (término de energía 2.0TD, media aritmética horaria) de octubre de 2025 a septiembre de 2026, según Red Eléctrica (ESIOS), sin impuestos. En mercado libre el precio es el de tu contrato, así que cámbialo por el tuyo.
Por qué la inducción gasta un tercio menos
La diferencia no está en la potencia, sino en cuánta de esa potencia termina dentro de la comida. Una vitrocerámica clásica hace un rodeo: pone al rojo una resistencia bajo el vidrio, el vidrio se calienta, y ese vidrio caliente le pasa el calor a la olla. En cada escalón se pierde energía calentando cristal y aire de la cocina, y el rendimiento final se queda alrededor del 50%.
La inducción se salta todo eso: crea un campo magnético que induce corrientes en el propio fondo de la olla, de modo que quien se calienta es la olla, no la placa. El rendimiento sube al 80-90%, y de ahí sale el 30-40% de diferencia en consumo que reportan de forma consistente fabricantes y comparadores. Se nota además en la cocina: el agua hierve en aproximadamente la mitad de tiempo.
El problema que nadie te avisa: el ICP
Es la sorpresa clásica al estrenar inducción. Aunque gaste menos energíaen total, puede pedir mucha más potencia de golpe: dos o tres zonas a tope y la función booster se plantan sin esfuerzo en 5.000 W o más. Si en ese momento está el horno encendido, salta el interruptor y te quedas sin luz con la comida a medias.
La buena noticia es que casi ninguna placa moderna te obliga a subir la potencia contratada: la mayoría trae un limitador de potenciaconfigurable en el menú de instalación, donde le dices cuántos kW puede consumir como máximo y la placa reparte entre zonas. Antes de llamar a la comercializadora para subir kW, mira ese ajuste. Y si aun así te quedas corto, calcula bien cuánto necesitas en la calculadora de potencia contratada antes de contratar de más para siempre.
Trucos que aquí sí funcionan
Tapa las ollas. Es el gesto con mejor retorno de la cocina: sin tapa, buena parte de la energía se va evaporando agua hacia el techo, y el agua tarda bastante más en romper a hervir. Menos minutos es menos dinero, directamente.
Que la olla tape la zona. Un cazo pequeño en una zona grande desaprovecha el calor por los bordes en vitrocerámica y parte del campo en inducción. Emparejar diámetros es gratis y acorta tiempos.
Aprovecha el calor residual, pero solo si tienes vitro. El vidrio de una vitrocerámica sigue quemando varios minutos tras apagarla, y ahí puedes terminar un guiso con la placa ya apagada. En inducción esto no aplica: lo que estaba caliente era la olla, así que al apagar se acabó.
Para porciones pequeñas, no enciendas la placa. Calentar una taza o un plato sale más barato en el microondas, y para cantidades pequeñas de horno hay alternativas más eficientes que encender el horno entero.
Cuánto pesa esto en tu factura
Cocinar a diario ronda los 72 € al año con inducción: un gasto constante pero moderado, muy lejos de la climatización o del agua caliente. Para ver dónde encaja en tu caso, con tus horas reales, usa la calculadora de consumo eléctrico o mira el ranking de electrodomésticos.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto gasta una placa de inducción al mes?
Cocinando alrededor de una hora al día, una placa de inducción consume unos 33 kWh al mes, en torno a 5,98 €. Sale a unos 0,20 € por hora de cocina real, contando que no se usa a máxima potencia todo el rato.
¿Cuánto gasta una vitrocerámica frente a una inducción?
Del orden de un 30-40% más para cocinar exactamente lo mismo: unos 8,08 € al mes frente a los 5,98 € de la inducción con el mismo uso. La diferencia está en el rendimiento: la inducción aprovecha entre el 80% y el 90% de la electricidad, y la vitrocerámica tradicional se queda alrededor de la mitad.
¿Por qué la inducción es tanto más eficiente?
Porque no calienta la placa: genera un campo magnético que calienta directamente el fondo de la olla. En una vitrocerámica, en cambio, primero se pone al rojo una resistencia bajo el vidrio, luego el vidrio se calienta y por último transmite ese calor a la olla, y en cada paso se pierde energía calentando aire y cristal que no te sirven de nada.
¿Puede saltarme el ICP al usar la inducción?
Es la queja más habitual de quien la estrena. Una placa de inducción puede pedir 3.000, 5.000 o más vatios si pones varias zonas a tope, y si coincide con el horno o la vitro no da tiempo ni a darte cuenta. Muchas placas traen un limitador de potencia configurable en el menú que resuelve el problema sin subir la potencia contratada.
¿Tapar las ollas ahorra de verdad?
Es de los pocos consejos de cocina con efecto medible e inmediato. Sin tapa, buena parte del calor se va en evaporar agua hacia el techo. Con tapa, el agua rompe a hervir bastante antes, y como el consumo es potencia por tiempo, cada minuto que recortas es dinero que no gastas.
¿Sirve cualquier olla en la inducción?
No: el fondo tiene que ser ferromagnético, es decir, tiene que pegarse un imán. El aluminio, el cobre y algunos aceros inoxidables no funcionan. Y aunque funcione, si el diámetro del fondo es mucho menor que el de la zona, parte del campo se desaprovecha y tardas más en calentar lo mismo.
¿Se aprovecha el calor residual?
En la vitrocerámica, mucho: el vidrio sigue ardiendo varios minutos después de apagar, así que puedes terminar de cocinar con la placa apagada. En la inducción casi no hay calor residual, porque lo que estaba caliente era la olla y no la placa. Cada tecnología pide una manera distinta de cocinar.