Cuánto gasta un termo eléctrico al mes
El aparato que más gente subestima: gasta aunque no abras el grifo.
Aquí no hay truco de potencia nominal que valga: un termo eléctrico es una resistencia, y cuando está encendida consume sus 1.500 Wíntegros. Lo que varía son las horas. Un termo de 80 litros para dos o tres personas está en marcha en torno a 2,25 horas al día entre todo, lo que da unos 3,4 kWh diarios y lo coloca directamente entre los aparatos más caros de una vivienda eléctrica.
Coste estimado al mes
18,35 €
Termo de 80 litros y 1.500 W, para dos o tres personas, todo el año.
- Al día
- 0,61 €
- Energía al día
- 3,4 kWh
- Al mes en energía
- 101 kWh
- Al año
- 220 €
Calculado con el kWh a 18,13 céntimos, que es el término de energía ya con el impuesto eléctrico y el IVA, no el precio desnudo que aparece en la factura.
14,25 céntimos/kWh: precio medio del PVPC (término de energía 2.0TD, media aritmética horaria) de octubre de 2025 a septiembre de 2026, según Red Eléctrica (ESIOS), sin impuestos. En mercado libre el precio es el de tu contrato, así que cámbialo por el tuyo.
Gasta en dos frentes, y uno no lo ves
El primero es obvio: calentar el agua que te duchas. El segundo es el que sorprende y explica por qué un termo consume incluso en una semana en la que apenas has abierto el grifo. Un depósito de ochenta litros a 60 ºC rodeado de una habitación a 20 ºC pierde calor todo el rato, y el termostato tiene que ir reponiéndolo. Son las llamadas pérdidas de mantenimiento, y en un termo viejo o mal aislado pueden ser una parte nada despreciable de la factura del aparato.
De ahí sale el consejo de dimensionarlo bien. Un termo de 150 litros para una persona sola no es "más cómodo por si acaso": es mantener caliente todos los días del año un montón de agua que nunca vas a usar. Como referencia, unos 50 litros por persona sola, 80 para dos o tres, y de ahí en adelante según la casa.
60 ºC exactos, ni más ni menos
Este aparato tiene una temperatura correcta y hay dos razones para respetarla, una sanitaria y otra económica. Por debajo de unos 55 ºC, el agua estancada en el depósito es un ambiente favorable para la legionela, así que bajar el termostato "para ahorrar" no es buena idea. Y por encima de 60 ºC no ganas nada: mantienes una diferencia mayor con la habitación, con lo que pierdes más calor cada hora, y además aceleras la formación de cal sobre la resistencia, que es lo que a medio plazo encarece el aparato.
El mejor candidato de la casa para las horas valle
Si tienes tarifa por tramos, este es el aparato donde más se nota, más incluso que la lavadora, y por una razón bonita: un termo es una batería de agua caliente. Puedes fabricar el calor de madrugada, cuando el kWh es más barato, y guardarlo en el depósito hasta la ducha de la mañana. No cambias absolutamente nada de tu rutina y mueves la mayor parte de su consumo al tramo más barato del día.
Se hace con un termo que traiga programador o, si el tuyo no lo tiene, con un simple enchufe temporizado. Antes de nada, comprueba si esa tarifa te compensa de verdad en la guía de discriminación horaria o échale números en la calculadora de discriminación horaria.
La cal, el gasto que crece sin avisar
Si tu termo consume más que hace unos años sin que hayas cambiado de costumbres, lo más probable es que la resistencia esté incrustada. Una resistencia con una capa de cal transmite peor el calor al agua, así que necesita estar encendida más tiempo para llegar a los mismos 60 ºC. Es un encarecimiento lento, constante e invisible. Revisar la resistencia y el ánodo de magnesio cada dos o tres años, sobre todo en zonas de agua dura, es el mantenimiento que evita esa deriva y alarga la vida del depósito.
Cuando el agua caliente es tu mayor gasto
En muchas viviendas totalmente eléctricas, el termo compite con la calefacción eléctrica por el primer puesto de la factura. Si es tu caso, ordenar bien las prioridades importa: ajustar la temperatura y el horario de este aparato rinde muchísimo más que cambiar bombillas. Comprueba dónde queda con tus números en la calculadora de consumo eléctrico y repasa la guía para bajar la factura de la luz.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto gasta un termo eléctrico al mes?
Un termo de 80 litros y 1.500 W para dos o tres personas consume alrededor de 101 kWh al mes, unos 18,35 €, lo que da del orden de 220 € al año. Es de los aparatos que más pesan en una casa eléctrica, porque se usa a diario y los doce meses del año.
¿Cuánto consume al día?
En torno a 3,4 kWh diarios, unos 0,61 €. Esa energía se reparte entre calentar el agua que realmente gastas en la ducha y compensar la que se va enfriando sola dentro del depósito aunque no abras ningún grifo.
¿A qué temperatura hay que poner el termo?
A 60 ºC. Es un equilibrio con dos límites: por debajo de unos 55 ºC el agua estancada favorece la proliferación de legionela, y por encima de 60 ºC estás manteniendo caliente un depósito que pierde más calor cuanto mayor es la diferencia con la habitación, además de acelerar la formación de cal. Ni más ni menos.
¿Es mejor dejarlo encendido o apagarlo?
Si lo usas a diario, déjalo con su termostato: mantener el agua caliente cuesta menos que dejar que se enfríe del todo y volver a calentar el depósito entero desde cero. Apagarlo del todo solo compensa si te vas varios días fuera. Lo que sí tiene mucho sentido es programar cuándo calienta, no si calienta.
¿Compensa programarlo en horas valle?
Es el mejor candidato de la casa para eso, mejor incluso que la lavadora. El agua caliente se puede fabricar de madrugada y guardarla en el depósito hasta la ducha de la mañana, así que puedes mover casi todo su consumo al tramo más barato sin cambiar nada de tu rutina. Es lo que hacen los termos con programador o con enchufe temporizado.
¿Qué tamaño de termo necesito?
Como referencia orientativa, unos 50 litros para una persona, 80 para dos o tres, y 100-150 a partir de ahí. Sobredimensionar sale caro todos los días, porque mantienes caliente agua que nunca usas; quedarse corto obliga a duchas frías o a recalentar a media tarde, que es el momento más caro.
¿Por qué mi termo consume más que antes?
La causa más habitual es la cal. Una resistencia incrustada transmite peor el calor al agua, así que necesita estar encendida más tiempo para conseguir la misma temperatura. La otra es el aislamiento del depósito, que se degrada con los años. Revisar el ánodo de magnesio y la resistencia cada dos o tres años evita que ese consumo suba sin que te enteres.