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Cuánto gasta la calefacción eléctrica al mes

El mayor gasto de una vivienda eléctrica, y el más difícil de dar en una sola cifra.

Calentar una vivienda entera con electricidad es, sin discusión, la partida más cara de una factura doméstica. Lo que no se puede dar es un número único: es el gasto de la casa que más varía de un hogar a otro. Para una vivienda de 80 a 100 m² con emisores térmicos o convectores, la horquilla razonable en los meses fríos va de unos 54 € a unos 109 € al mes, y dónde caigas tú dentro de ese rango lo deciden la zona climática y el aislamiento, no la marca de los radiadores.

Horquilla orientativa al mes

54 – 109 €

Vivienda de 80-100 m² con emisores térmicos o convectores, en los meses fríos. Es un rango amplio a propósito: ver abajo de qué depende.

Un invierno (4 meses)
218 – 435 €
Al mes en energía
300 – 600 kWh
Lo mismo con bomba de calor
18 – 36 €/mes
Escenario intermedio
82 €/mes

Calculado con el kWh a 18,13 céntimos, que es el término de energía ya con el impuesto eléctrico y el IVA, no el precio desnudo que aparece en la factura.

14,25 céntimos/kWh: precio medio del PVPC (término de energía 2.0TD, media aritmética horaria) de octubre de 2025 a septiembre de 2026, según Red Eléctrica (ESIOS), sin impuestos. En mercado libre el precio es el de tu contrato, así que cámbialo por el tuyo.

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De qué depende que caigas en un extremo o en otro

  • Zona climática. Es el factor que más pesa. Un invierno del interior o del norte peninsular puede exigir el doble de energía que uno de costa mediterránea para el mismo confort dentro de casa.
  • Aislamiento y ventanas. La calefacción no consume lo que gasta el aparato, sino lo que pierde el edificio. Una vivienda con ventanas antiguas y sin aislar puede irse sola al extremo alto del rango.
  • El sistema. Convectores, emisores térmicos, acumuladores o suelo radiante eléctrico consumen parecido por kWh de calor, pero una bomba de calor cambia el orden de magnitud entero.
  • Superficie, altura y cuántas estancias calientas.Calentar solo el salón no tiene nada que ver con mantener toda la casa a 21 ºC día y noche.

Por eso las cifras de esta página son un orden de magnitud para situarte, no una estimación de tu factura. Los datos de partida proceden de referencias coincidentes entre comparadores de energía y fabricantes, no de un estudio oficial.

El problema no es el aparato: es que no hay multiplicador

Un emisor térmico, un convector, un radiador de aceite o un suelo radiante eléctrico convierten la electricidad en calor con un rendimiento prácticamente del 100%. Suena estupendo hasta que caes en lo que significa:un kWh de electricidad da un kWh de calor, y ni uno más. Ese es el techo físico y no hay marca, tecnología ni etiqueta que lo supere.

Una bomba de calor juega a otra cosa. No fabrica calor: lo saca del aire de la calle, incluso en invierno, y lo mete dentro. Por eso entrega tres o cuatro kWh de calor por cada kWh que consume, y la misma casa se calienta con aproximadamente un tercio de la electricidad: el rango se movería a unos 18 – 36 € al mes en lugar de 54 – 109 €. Esa diferencia es mayor que cualquier ajuste de termostato, cualquier cambio de tarifa y cualquier truco de uso que puedas aplicar. Si tu casa se calienta por resistencia, esa es la conversación importante; el resto son detalles. Puedes ponerle números a tu caso en la calculadora de aerotermia frente a gas.

Acumuladores: no gastar menos, sino comprar más barato

Los acumuladores de calor son la respuesta clásica española a este problema y merecen entenderse bien: no consumen menos kWh que un convector, los compran a otro precio. Cargan calor en un núcleo cerámico durante la madrugada, cuando el kWh es más barato, y lo van soltando a lo largo del día. Si tienes tarifa por tramos, eso puede recortar sensiblemente la factura sin cambiar la energía consumida.

El inconveniente es que obligan a acertar la noche anterior. Si cargas de menos y a media tarde hace más frío del previsto, la única salida es tirar de resistencia directa en hora cara, que es exactamente lo que querías evitar. Antes de montar un sistema así, comprueba si la tarifa por tramos te cuadra en la guía de discriminación horaria.

Lo que sí puedes hacer sin cambiar de sistema

Calienta por zonas, no la casa entera. La ventaja de los emisores eléctricos es que son independientes: apagar los dormitorios durante el día y el salón por la noche es un ahorro inmediato que un sistema centralizado no permite con tanta facilidad.

19-21 ºC en zonas de estar, menos en dormitorios. Cada grado de más se paga siempre, pero en calefacción por resistencia se paga sin amortiguación ninguna, porque no hay multiplicador que reparta el golpe.

Ataca las pérdidas antes que el termostato. En una vivienda que se enfría rápido, subir grados es rellenar un cubo agujereado. Burletes en puertas y ventanas, bajar las persianas al anochecer y cortinas gruesas cuestan poco y reducen la demanda de forma permanente, que es lo único que de verdad baja la factura de este sistema, y además es lo que te mueve hacia el extremo bajo del rango.

Si tienes un split con bomba de calor, úsalo. Mucha gente tiene instalado un aire acondicionado que también da calor y sigue enchufando radiadores por costumbre. Ese aparato es justamente la bomba de calor que abarata el invierno; está explicado en la guía de cuánto gasta el aire acondicionado.

Ponle números a tu caso

Ninguna cifra general te va a servir para esto: con una dispersión que va casi al doble entre extremos, lo único que vale es calcularlo con tus propios datos. Hazlo en la calculadora de consumo eléctrico, repasa el orden de prioridades en la guía para ahorrar en calefacción y, si lo que usas son aparatos sueltos por habitación, mira cuánto gasta un calefactor eléctrico.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto gasta la calefacción eléctrica al mes?

No hay una cifra única, y desconfía de quien te la dé: para una vivienda de 80-100 m² con emisores térmicos, la horquilla razonable va de unos 54 € a unos 109 € al mes en los meses fríos. Dónde caigas dentro de ese rango depende sobre todo de tu zona climática y del aislamiento de la casa, que pueden separar el consumo casi al doble.

¿Por qué varía tanto de una casa a otra?

Porque la calefacción no consume lo que consume el aparato, sino lo que pierde el edificio. Dos viviendas idénticas en metros, una en zona costera templada y bien aislada y otra en el interior con ventanas antiguas, pueden separarse casi al doble de consumo con la misma temperatura de confort. Por eso cualquier cifra general solo sirve como orden de magnitud.

¿Por qué la calefacción eléctrica es tan cara?

Porque una resistencia da exactamente un kWh de calor por cada kWh de electricidad que consume, sin ningún multiplicador. No es que sea ineficiente, es que es el límite físico de convertir electricidad en calor. Una bomba de calor, en cambio, no fabrica calor sino que lo trae de fuera, y por eso entrega tres o cuatro por cada uno que gasta.

¿Cuánto se ahorra con aerotermia o bomba de calor?

Del orden de dos tercios de la factura de calefacción, porque cubre la misma demanda con aproximadamente un tercio de la electricidad: el rango se movería a unos 18 – 36 € mensuales en vez de 54 – 109 €. Es la diferencia más grande que existe entre dos sistemas de calefacción, muy por encima de cualquier ajuste de uso.

¿Merecen la pena los acumuladores de calor?

Tienen sentido si tienes tarifa por tramos: cargan calor de madrugada, cuando el kWh es más barato, y lo van soltando durante el día. No consumen menos energía que un convector, pero la compran más barata. El inconveniente es que hay que acertar con la carga la noche anterior, porque a media tarde ya no puedes rectificar sin tirar de resistencia directa.

¿Es mejor apagar la calefacción al salir de casa?

En una vivienda bien aislada suele salir mejor bajar el termostato unos grados que apagarla del todo, porque recalentar una casa que se ha enfriado por completo exige un esfuerzo grande de golpe. En una vivienda con mal aislamiento, donde el calor se pierde igualmente, apagarla mientras no hay nadie sí compensa.

¿A qué temperatura conviene tener la casa?

Entre 19 y 21 ºC en las zonas de estar, y algo menos en los dormitorios, es la referencia habitual de confort razonable. Cada grado de más se paga, y en calefacción eléctrica se paga caro precisamente porque no hay multiplicador que amortigüe la diferencia.

¿Sale más barata la calefacción de gas?

Por kWh de calor, el gas natural suele salir bastante más barato que la electricidad por resistencia, aunque hay que contar el término fijo y el mantenimiento de la caldera. La comparación honesta depende de tus precios concretos y del estado de la instalación, así que conviene echar los números de tu caso antes de decidir una reforma.

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