Qué potencia contratar según tu casa (y cómo bajarla sin quedarte corto)
La potencia justa para no pagar de más ni quedarte a oscuras.
La potencia contratada es de las partidas de la factura que más se paga por inercia: muchas viviendas tienen la que dejó puesta el anterior inquilino, o la que recomendó alguien "para ir sobrados", sin que nadie la haya revisado nunca. Ajustarla a lo que de verdad necesitas es uno de los cambios más rentables que puedes hacer, y no tiene por qué dejarte a oscuras si lo haces bien.
Qué es la potencia contratada
Es la cantidad máxima de electricidad que puedes usar en un mismo instante, medida en kW. No es lo mismo que la energía (los kWh que consumes a lo largo del mes): puedes tener poca potencia y aun así gastar mucha energía si la usas durante muchas horas, o mucha potencia y gastar poco si casi no enciendes nada a la vez. El término de potencia se paga todos los días del mes, la uses o no, así que contratar de más sale caro de forma silenciosa.
Las potencias normalizadas
No puedes contratar cualquier cifra: la normativa fija una escala de potencias normalizadas, y siempre contratas el escalón igual o inmediatamente superior a lo que necesitas. Los primeros escalones habituales en una vivienda son: 1.15 · 2.3 · 3.45 · 4.6 · 5.75 · 6.9 · 8.05 · 9.2 · 10.35 · 11.5 kW, y siguen subiendo a partir de ahí. La mayoría de hogares se mueven entre 3,45 y 5,75 kW, salvo que tengan climatización eléctrica potente, coche eléctrico o vitrocerámica de inducción de gran tamaño, donde es habitual necesitar más.
Cómo estimar la potencia que necesitas
La forma correcta no es sumar la potencia nominal de todos tus aparatos (eso sobreestima muchísimo, porque no todos coinciden nunca a la vez), sino pensar en el peor escenario razonable: qué aparatos de alto consumo podrían coincidir encendidos al mismo tiempo un día normal. Horno, vitrocerámica, lavadora, secadora, aire acondicionado o la carga del coche eléctrico son los que más pesan; el resto (iluminación, router, nevera) apenas suma. Para no hacer el cálculo a ojo, la calculadora de potencia contratada hace esta ponderación por ti a partir de tu vivienda y tus aparatos, y te da directamente el escalón normalizado recomendado.
Un ejemplo orientativo: un piso de dos habitaciones, sin aire acondicionado ni coche eléctrico, con horno, vitrocerámica y lavadora como los aparatos más exigentes, suele encajar en el escalón de 4,6 kW. Esa misma vivienda con aire acondicionado y una plaza de garaje donde cargar un coche eléctrico puede necesitar 6,9 kW o más. La diferencia entre uno y otro escalón, mantenida durante un año entero, es justo lo que se nota en la parte fija de la factura, así que no conviene redondear "por si acaso" sin comprobarlo antes.
Señales de que tienes potencia de más
La señal más clara es que nunca, o casi nunca, salta el ICP, ni siquiera en los momentos de mayor consumo simultáneo (por ejemplo, con el horno, la lavadora y el aire acondicionado encendidos a la vez). Si llevas así mucho tiempo con un margen amplio, probablemente estés pagando un escalón de potencia por encima del que realmente necesitas.
Señales de que tienes potencia de menos
Si el ICP salta con cierta frecuencia, sobre todo al coincidir varios aparatos de alto consumo, es la señal contraria: te has quedado corto. Antes de subir la potencia sin más, merece la pena revisar si el problema es realmente de potencia insuficiente o de coincidencia evitable (por ejemplo, no poner la lavadora y el horno exactamente a la vez), porque a veces basta con reorganizar un poco los hábitos.
Cómo cambiar la potencia: el trámite
El cambio lo tramita tu comercializadora (aunque técnicamente lo ejecuta la distribuidora), normalmente desde tu área de cliente o por teléfono, indicando el nuevo escalón deseado. No es instantáneo: suele tardar entre uno y dos días laborables. Tiene un pequeño coste regulado, mayor si subes potencia (derechos de acceso y extensión, además de conexión) que si la bajas (solo derechos de conexión, en torno a 9-10 € orientativos, sujeto a la normativa vigente). En general puedes cambiarla una vez al año sin más trámite que la solicitud; para cambios más frecuentes, consulta las condiciones concretas con tu comercializadora.
Qué es el ICP y por qué salta
El Interruptor de Control de Potencia (integrado en el contador digital en la mayoría de viviendas hoy) corta la corriente automáticamente en cuanto detecta que estás consumiendo por encima de la potencia contratada, para proteger la instalación de una sobrecarga. No es una avería ni un fallo de la compañía: es el sistema haciendo exactamente lo que tiene que hacer. Si te ocurre de forma puntual, basta con desconectar algún aparato y volver a subir el interruptor; si te ocurre a menudo, es momento de revisar tu potencia contratada.
Antes de decidir
Ajustar la potencia es de los cambios con mejor relación entre esfuerzo y ahorro: se hace una sola vez y se nota todos los meses. Si quieres ver cómo te queda la factura completa con la nueva potencia, incluyendo el resto de conceptos, revísalo en la calculadora de factura de la luz, y si quieres entender cada partida de tu factura antes de tocar nada, en la guía para leer la factura de la luz lo explicamos concepto a concepto.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la potencia contratada?
Es la cantidad máxima de electricidad que puedes usar a la vez, medida en kW. No tiene que ver con cuánto gastas a lo largo del mes (eso es la energía, en kWh): es la capacidad instantánea disponible, la pagues o no cada día del mes.
¿Cómo sé qué potencia necesito?
Sumando la potencia de los aparatos que puedas llegar a usar a la vez (no todos a la vez suman al 100%, porque rara vez coinciden todos en el mismo instante) y redondeando al siguiente escalón normalizado. La forma más fiable es calcularlo con tu propio caso, no con una media genérica de vivienda.
¿Qué pasa si me quedo corto de potencia?
Salta el ICP (interruptor de control de potencia) y se corta la luz de toda la vivienda cada vez que superas el límite contratado durante unos segundos. Hay que volver a subirlo a mano, y si pasa a menudo es señal de que la potencia contratada se ha quedado pequeña para tus hábitos.
¿Cuánto cuesta cambiar la potencia contratada?
Bajarla tiene un coste pequeño, en torno a los derechos de conexión regulados (unos 9-10 € orientativos). Subirla suele costar algo más, porque además de la conexión se cobran derechos de acceso y extensión. El importe exacto depende de tu distribuidora: pídelo antes de tramitarlo.
¿Cuántas veces al año puedo cambiar la potencia?
La normativa general permite un cambio gratuito de condiciones contractuales al año en cuanto a plazos de tramitación preferentes; en la práctica, subir potencia suele ser más flexible que bajarla, y algunas distribuidoras limitan más los cambios a la baja. Consulta las condiciones concretas con tu comercializadora.
¿Qué es el ICP y para qué sirve?
El Interruptor de Control de Potencia es un dispositivo (integrado en el contador digital en la mayoría de viviendas) que corta la corriente automáticamente si superas la potencia contratada, para proteger la instalación. No es una avería: es que en ese momento pediste más potencia de la que tienes contratada.